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                                EL AMOR POR EL TRABAJO BIEN HECHO


Son las 21.30 hora de salida del colectivo hacia Trelew.
Lunes 3 de diciembre, parto para la cirugía de columna que me realizarán en la Clínica San Pablo. Voy en ayunas por orden del médico tratante, cirujano especialista en columna, para la operación que me harán el martes 4 de diciembre.
Muy temprano, esa mañana, firmo todos los requisitos de internación y otros requeridos de la clínica y mi Obra Social.
Comienzan inmediatamente a prepararme para la intervención quirúrgica. Es mi primera experiencia; debo considerar que tengo buena salud  porque no me he sometido a cirugía alguna antes.
Viajé con muy buena predisposición. La operación de columna era y es prioritario. Necesito recuperar algunas actividades que fui perdiendo por lo señalado y no quiero tener más caídas de las 17  –diecisiete-, producidas en los dos últimos años con bastante suerte, puesto que no me fracturé. Creo que como me había advertido mi médico homeópata, oportunamente, tengo “buenos huesos”.
Transfundida, todavía en la habitación 16, veo que ingresa el médico cirujano, la doctora F. y una secretaria, se acercan para comunicarme que mi Obra Social, no había aprobado la prótesis correspondiente.
Debo aclarar que en la visita anterior a mi médico, en el mes de noviembre, llevé la solicitud de prótesis con fecha de cirugía, diagnóstico y demás requisitos a mi Obra Social, Delegación Seros Trelew para su curso. Me atendió un secretario del área y se negó a darme su nombre cuando se lo pedí, debido a mi necesidad por noticias llamando desde Esquel. Textualmente respondió ante mi insistencia, que llamara que me atendería cualquiera de los otros dos secretarios de prótesis. Primer piso, decenas de escritorios y teléfonos.
El martes 4, entonces, lista para cirugía avisa Seros Rawson que no está la prótesis, que siguen evaluando si la paciente la necesita o no.
Considero que debo hacer el reclamo personalmente, me levanto y salgo para SEROS Rawson. Es un hormiguero. Pido hablar con su secretaria me niega el acceso y dice que el presidente desconoce mi caso y, que, por ello debo hablar con la directora Mariela Manfredini.
Cuando pedí hablar con el presidente de SEROS, fue porque me informaron que esa misma mañana hubo una primera reunión de directorio para tratar el tema de mi prótesis en donde estuvo presente también la representante de jubilados del ISSYS. Es decir mi representante. Con la sensación que produce una mentira por la contradicción flagrante, y menosprecio, subí otro piso para hablar con la directora quien, según la secretaria, era “la encargada de mi tema”.
Nos presentamos, expliqué por qué estaba allí y que necesitaba una explicación. En realidad dos. Una por la conclusión de la reunión de directorio de algunas horas antes y la otra por qué la reticenca para la aprobación de mi prótesis.
Comenzó Manfredini por decirme que tome el colectivo de regreso a Esquel. Le recordé que el colectivo para el estado de mi columna es muy doloroso; acentuado por el malísimo estado de la ruta. Insistió. Ante mi negativa, y reiterada pregunta por mi prótesis –como al pasar- señaló que había prótesis más baratas (de 40 mil pesos, por ejemplo, japonesas. Pero no han dado resultado puesto que “los adultos mayores” a quienes se la colocaron, su organismo las rechazó). También Manfredini insistió para que vuelva a Esquel en donde tenía que verme un médico auditor de SEROS. Desde Esquel no podemos viajar para consultas sin previo paso por el auditor/a.
Tengo que confesar que los argumentos de la directora Mariela Manfredini, su rotunda negación de la reunión de directorio esa mañana, su insistencia para mi regreso a Esquel, me sumieron en una cierta desconfianza ante las oscuras y para nada claras y limpias argumentaciones de una empleada jerárquica de mi Obra Social.
A partir de ese día, de alta temperatura ambiente, hasta el día 14 de diciembre, tuve que realizar viajes a Rawson, ir a la delegación Trelew y hacer dos visitas médicas ordenadas por SEROS. La primera interconsulta con el traumatólogo, especialista en extremidades, de la Asociación de Traumatólogos de Trelew, doctor Pablo Yema, un hombre irresoluto. Dicho esto en razón de su interrogatorio después de mirar los estudios: Resonancia 2017; Laboratorio 2017; etc. Resonancia 2018; Laboratorio 2018, etc., y su decisión de informar a SEROS que no era necesario la cirugía, a cambio me trate con calmantes. Protesté, incrédula, ante semejante determinación. Luego de hablar y responder aún a preguntas que sobrepasaban a la intimidad en consulta con  mi médico, comenzó a pedirme disculpas cuando le dije cuál era mi profesión, que publicaría lo que me estaba sucediendo. Prometió y reiteró que haría su informe favorable. Tengo que decir: el doctor  Pablo… Yema informó NEGATIVAMENTE.
SEROS pidió interconsulta, luego, al doctor Patricio A. Blaya, -médico especialista en neurología, becario en dos universidades de España con sendas especialidades-, para un estudio de Electromiografía. El doctor Blaya certificó el 10 de diciembre  de 2018, la patología de mi columna y sugirió  “()… y estabilización de la columna. Pedido de SEROS “para mi bienestar y tranquilidad, me aseguró la directora M. Manfredini, por teléfono.
Once días en la Clínica San Pablo donde residí, para lograr un derecho por el que aporto a la Obra Social SEROS todos los meses de mi vida, desde que ingresé a la administración pública provincial del Chubut. Cabe indicar, que, una hostería, un residencial en Trelew cobra no menos de 1.800 $ por día (mil ochocientos); dineros que no poseo.
Académicamente, mi médico, el doctor Álvaro C. Polini, cirujano especialista en columna, realiza las interconsultas a la UBA;  a la Universidad de Nueva York e Instituto de N.Y. Viaja a Europa y discute sus métodos con sus pares.
Sigo preguntándome por qué, para qué SEROS puso obstáculos, evasivas, reticencia, para aprobar la prótesis que me corresponde en tiempo y forma, tal como lo solicita el médico tratante. Sé también que no soy la única persona afectada por la actitud y conducta de los empleados jerárquicos de SEROS quienes no contemplan ni empatizan (qué ingenuidad) con  situaciones de pacientes mayores, mucho menos de los viejos. Asimismo los empleados jerárquicos desconocen que el mejor medicamento –si ese es el caso- es el médico personal. Que el trabajo es el acompañante de la cultura y la cultura es la estética de la inteligencia.
Los maltratos inferidos por SEROS hacia afiliados – ISS y S. del  CHUBUT-,  no se comparan sino a la época en que la crueldad de los patrones gozaba de la más absoluta impunidad.-
Gracias por leer. Excelente AÑO NUEVO PARA TODOS LOS ARGENTINOS Y CON MUCHO AFECTO PARA USTEDES, AMIGOS.-

 

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