EL ROL DE LOS PROVEEDORES MINEROS

Los proveedores mineros de Andalgalá mantienen altas sus expectativas en cuanto al desarrollo de la actividad a partir de diciembre, y, sobre todo, por la ansiada puesta en marcha del proyecto Agua Rica.

En varias reuniones políticas con referentes del próximo gobierno, los empresarios realizaron diversos planteos relacionados con su punto de vista sobre la actividad. Y obtuvieron la promesa de que la minería será una verdadera Política de Estado a partir de la asunción de las próximas autoridades.

Ahora, los proveedores andalgalenses buscan reunirse con el intendente electo Alejandro Páez, para intercambiar opiniones y conocer, de primera mano, cuál será la postura política de su gestión ante el tema minero.

Es que, de acuerdo a lo que informó el propio Páez, varios activistas del movimiento anti minero ocuparán importantes cargos en su gabinete.

La iniciativa de los empresarios es buena.

Sin embargo, lo que hasta ahora no se escuchó de la boca de los empresarios es cuál será su propia postura al respecto.

Es que, hasta ahora, la mayoría de los proveedores mineros del medio mantuvieron una posición más que tibia a la hora de levantar las banderas de la actividad y defender a la industria minera, sin quizás la conciencia de que ellos mismos son un engranaje fundamental y parte activa de la minería.

Porque el esfuerzo casi siempre fue de las empresas, y de algunos funcionarios (muy pocos) de los gobiernos que se van (provincia y municipio).

Se considera lógico y justo que los empresarios que facturan muy bien trabajando en el mundo minero ocupen las primeras filas en la defensa de la actividad, como lo hacen los proveedores mineros sanjuaninos a través de la CASEMI.

Sin embargo, estos empresarios catamarqueños (son muchos más de lo que usted, lector, piensa y conoce) salvo honrosas excepciones, nunca estuvieron a la hora de poner la cara y contar, al menos, cuantos puestos de trabajo pudieron generar a partir de sus millonarios contratos con las mineras.

Y no estuvieron ni están cuando la situación demandó y demanda que sean ellos los encargados de mostrar el verdadero derrame económico que genera la minería en, por ejemplo, Andalgalá.

Nunca es tarde.

Sería bueno que en sus próximas reuniones políticas, en vez de exigir tanto y esperar que el Estado y las empresas solucionen todos sus problemas, asuman un rol activo y acompañen el esfuerzo desde el lugar que les corresponde.

En tanto y en cuanto demuestren interés no solo en facturar, sino también en ser parte activa de la comunidad minera, verán cómo sus esfuerzos se traducen en beneficios.

Y tendrán autoridad moral para plantarse firmes con sus exigencias a las empresas y al Ejecutivo.

Insistimos, nunca es tarde.

FUENTE: ELESQUIU.COM
Minería de Verdad.

Volver