LA HISTORIA DE LA FAMILIA OLIVERO EN PASO DEL SAPO



Arrancaron el 2012 de una manera distinta al anterior: con trabajo digno, una casa segura para los cuatro y la posibilidad de una mejor calidad de vida. “Cambió hasta nuestra forma de alimentarnos… porque no podíamos comprar ni leche ni fruta”, cuenta Sonia Olivero, esposa de un empleado de Minas Argentinas en Paso del Sapo.
“El trabajo de mi marido nos cambió la vida”, sostiene Sonia de Olivero, agradecida de que su esposo haya conseguido empleo en minería.
Tras pasar un año desempleado en Esquel y contando como único ingreso la beca de su señora, Eduardo Olivero y Sonia se fueron con sus 2 hijos a vivir a Paso del Sapo, donde tienen familia.
Pensaron que allí la vida era más económica, según comentó Sonia en un reportaje realizado en el micro radial “Hablemos de Minería” que se emite los sábados en el Programa El Observador que transmite FM Esquel 106.1 Mhz.
“Ahora estamos bien....pero hasta hace pocos meses, realmente estuvimos mal “, contó Sonia, madre de dos chicos, de 15 y 9 años. Todos dormían en un mismo espacio: una casita de adobe prestada, que más allá de las fuerzas de la familia por mantenerse juntos, los ponía en riesgo.
En Paso del Sapo sequía mediante, no hay trabajo ni para la gente que vive del campo ni para la gente que vive del pueblo, señaló la mujer. “Menos para mi marido que no tiene un oficio, por eso cuando la empresa Minas Argentinas llegó a Paso del Sapo y comenzaron a informar sobre su presencia allí y qué harían, nosotros fuimos con el pedido de trabajo”, recordó.
“Yo voté que No a la minería”
“Para mí - dijo Sonia- antes, minería era igual a contaminación, por eso voté por el NO a la minería en el 2003. Pero cuando llegué a Paso del Sapo, fuimos, hablamos con los geólogos, y ellos nos explicaron”. Contó además la mujer que su hijo mayor viajó a San Juan a conocer la mina Gualcamayo y allá le mostraron cómo trabajaban: el proceso con las piedras, el cuidado que se tiene para no contaminar, cómo se evitan derrames, etc..
En la actualidad, la mujer de Olivero, según indicó en el micro “Hablemos de Minería”, considera que la actividad minera, “siendo con cuidado creo que no es mala. Es como cualquier otra”. En ese sentido recordó que durante muchos años el hombre convivió con grandes fábricas que emitían humos tóxicos, lo que se remedió cuando se advirtió y siguieron trabajando. “No dejaron de funcionar, lo hacen de otra manera cuidando el medio ambiente”, remarcó.
“Yo creo que la minería si la aceptamos y vigilamos de que todo se haga correctamente, nos beneficia a todos”, declaró.
Y aseguró que “En Paso del Sapo el futuro de mi familia está con la minería”.
Se puede opinar distinto y vivir juntos
Una vez que la familia Olivero pasó a ser lo que muchos llamarían una “familia minera” la reacción del pueblo no fue mala, sino al contrario, porque según contó la propia Sonia, estaban viviendo casi en la indigencia y el trabajo les permitió salir adelante, lo que muchos en el pueblo saben.
Mejoró la calidad de vida
Ya como buena ama de casa, Sonia comentó que algo tan simple como la comida cambió para su familia con el trabajo de su marido. Ahora pueden comprar fruta y leche cuando lo necesitan y no comprar en forma racionada.
“Hasta el corte de pelo: antes nos turnábamos y nos cortábamos cada uno cada cuatro meses… Ahora nos vamos todos juntos a la peluquería”, contó riéndose al comentarle esto a los conductores del micro radial.
“Podemos pagar un alquiler, no dormir todos juntos en una casa de adobe prestada donde estábamos todo el tiempo en peligro…”, recordó.
El trabajo dignifica, se dice mucho. Y en este caso además Eduardo mejoró como persona, aseveró su mujer.
Aprender a ser trabajador minero…
Eduardo no nació minero. Su primer contacto con la actividad fue en Paso del Sapo. Por ello recibe todas las mañanas charlas informativas en la oficina de Minas Argentinas previo a salir al campo a realizar con los geólogos las tareas de prospección.
Calificó Sonia de excelente el trato de la empresa hacia los trabajadores. “Estoy muy contenta, siempre están pendientes de lo que uno necesita, de todo”.
La ignorancia nos lleva a cometer errores…
Cuando le consultaron qué le diría a quien estaba pensando lo mismo que ella en el 2003, respondió que:“es cuestión de asesorarse, de ver, de tocar, de llegar a las personas que organizan los viajes para que la gente pueda conocer cómo trabaja Minas Argentinas, porque empresas mineras hay muchas, pero ésta es particular”.
“Ojalá que esto siga, que la gente que está en desacuerdo pueda entender”, finalizó la entrevista.

fuente: Diario El Oeste.

Minería de Verdad.

Volver