PERÓN Y EL DERECHO DE HUELGA
Por Carlos "Pancho" Gaitán (*)
Cuando el Coronel Juan Perón apareció en la escena pública
en la República Argentina no existía el Ministerio del Trabajo
y los trabajadores vivían una situación de pobreza y marginalidad
social siendo los peones de campo -mayoría de trabajadores en esa época-
los más explotados porque en la Argentina, no tenían ningún
derecho.
El Coronel Perón asumió la Dirección Nacional del Trabajo
que era una dependencia de Economía y que en las épocas de mayor
represión a los sindicalistas extranjeros, dependía del Ministerio
del Interior -igual que la policía-; se aplicaba entonces a los revoltosos
la "Ley de Residencia", expulsándoselos del País sin
más tramites.
En una de las medidas más claras del desarrollo estratégico,
Perón propuso y logró crear la Secretaría de Trabajo
y Previsión, en la Presidencia del General Farrell.
Desde ahí empezó a trabajar con los trabajadores sindicalizados,
al mismo tiempo que convocaba a que se organicen a los que no lo estaban -que
eran la mayoría de los trabajadores-, gran parte de ellos llamados
"cabecitas negras" por ser oriundos de las provincias, promoviendo
medidas concretas que favorecían a los trabajadores. Se promulgó
el aguinaldo; se dictó la Ley del Estatuto del Peón de Campo;
se dispusieron las vacaciones pagas y se empezó a dar cumplimiento
a la legislación social que hasta ese momento no sólo no se
cumplía sino que las violaciones eran de todo tipo.
A partir de ahí y producido el 17 de octubre, que fue la primera expresión
revolucionaria de la participación de los trabajadores en la vida política
del País, cuando Perón asumió la Presidencia de la República,
en las primeras elecciones realmente limpias, definió, en su mensaje
al Congreso que "él había elegido a los trabajadores como
sus compañeros".
Su gabinete tenía varios hombres que provenían del Movimiento
Obrero, Ángel Gabriel Borlenghi del sector comercio en el ministerio
de Interior; José María Freire del vidrio en el ministerio del
Trabajo (el primero de la historia); Juan Atilio Bramuglia, asesor sindical
de la Unión Ferroviaria, el sindicato más importante de la época,
como Canciller, además de varios dirigentes como diputados y en otras
tareas de funcionarios en los más diversos niveles.
Pero por si faltaba algo, se promulgó la Constitución Nacional
de 1949 donde entre otros temas sociales como los derechos de la ancianidad
y de los niños, se incorporaron en el Capitulo III, art. 37, que en
su parágrafo 10, dice: "I De los Trabajadores: parágrafo
10. Derecho a la defensa de los intereses profesionales. Derecho a agremiarse
libremente y de participar en otras actividades lícitas tendiente a
defender los intereses profesionales constituyendo atribuciones esenciales
de los trabajadores, que la sociedad debe respetar y proteger, asegurando
el libre ejercicio y reprimiendo todo acto que pueda dificultarle o impedirlo".
Si ese texto no contempla el derecho a la huelga qué podemos decir.
Claro, en aquellos años de explotación generalizada eran muy
pocos textos constitucionales que sostenían esas ideas.
Dice el Constitucionalista Radical Vanosi que, cuando se discutió el
derecho de huelga, el Dr. Sampay, quien fue el verdadero cerebro de esta pieza
jurídica, que defiende lo nacional, lo popular y lo social, expresó
que consideraba que "el derecho de huelga, es un derecho natural de los
trabajadores" y en consecuencia consideraba que no era necesario que
figure en la Constitución.
En el periodo de 10 años del gobierno de Perón entre 1946 y
1955, se vivió el más alto nivel de justicia social de nuestra
historia, situación que hizo decir a un obrero naval, Miguel González:
"Yo, antes de Perón, en el taller era una basura. Desde su aparición
en el gobierno, fui un señor…". La dignidad del trabajo
y del trabajador fue una de las máximas conquistas de ese período.
En esos años no es que no hubiera luchas, conflictos y huelgas. "Muchas
veces el propio Perón -al decir de algunos dirigentes sindicales de
ese época- nos pedía que peleáramos para que no lo dejaran
solo a él, enfrentándose con los malos empresarios".
Varios de esos conflictos, entre otros los de ferroviarios, metalúrgicos
y trabajadores azucareros, fueron muy duros por enfrentar patronales que creían
y querían que se continuara con el sistema de explotación.
Pero esos años, signaron para siempre la historia del peronismo, que
tiene a los trabajadores como artífices de su propio destino. El Presidente
Perón no sólo incorporó a trabajadores en la función
publica en lo nacional y en lo internacional, sino que muchas veces sentaba
al Secretario General de la CGT en la reunión de Gabinete, a quien
invitaba a participar, no sólo para la consulta, sino como expresión
del protagonismo de los trabajadores en la Nueva Argentina de Perón.
Queda hoy, ante nuevos desafíos en las puertas de una nueva crisis
mundial del capitalismo, estar atentos para impedir que los intereses que
pretenden explotar contradicciones secundarias del movimiento nacional y popular,
con la finalidad de fondo de destruir al peronismo y al movimiento obrero,
lo consigan. No prestarse a ese juego.
La unidad nacional y la unidad en el conjunto de los pueblos y naciones de
la América morena, es el objetivo y el desafío. A no errar el
camino.
(*) Ex Secretario General de la Federación Latinoamericana de Trabajadores
de las Industrias y la Construcción (FLATIC); ex Coordinador de la
Acción Sectorial Latinoamericana CLAT-CMT y ex Vicepresidente de la
FMTI.
Fue Delegado de la CGT de los Argentinos para apoyar en Córdoba el
proceso de convocatoria y participación de la CGT Regional en su incorpo-ración
a la CGT de los Argentinos. La noche del Plenario de la CGT Re-gional Córdoba
para incorporarse a la CGT de los Argentinos, fue secues-trado por elementos
civiles miembros de la Policía Federal, en el Bar Akrópolis,
frente a la CGT, antes de que comenzara el Plenario. Fue también Delegado
reorganizador en la Regional Tucumán. Posteriormente fue, hasta el
24 de marzo de 1976, miembros del Comité Central Confederal de la CGT
unificada.